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La Edad del Hierro: La cultura Castrexa

Contexto

El vestigio más representativo de la edad del Hierro en el NW peninsular es el castro, que hace referencia a un asentamiento fortificado. Hablamos de la edad del Hierro porque es en este momento, entorno a mediados del Iº milenio antes del cambio de era, aproximadamente siglo VI a. C. cuando se va a conocer la técnica de producción de hierro y aparecen los primeros utensilios fabricados en este metal. La edad del Hierro también se conoce como la época protohistórica, que hace referencia a que no nos encontramos plenamente en etapa histórica, ya que la diferencia entre prehistoria e historia es la existencia de documentación escrita; en el momento que existen documentos escritos ya se habla de época histórica: como es sabido, un proceso como la escritura no se hace universal de un día para otro, sino que se origina en un lugar y va extendiéndose.

En el caso de la cultura castrexa, que tiene su máximo exponente en el castro, van a ser sociedades ágrafas- sin escritura- pero nos va a llegar información escrita por referencia de otros pueblos, en este caso del mundo romano, a través de escritores como Estrabón, Plinio, Pomponio Mela, etc., que nos informan de las costumbres de estos pueblos y de su cultura, como es el caso del mundo castrexo.

En estas sociedades la guerra tiene un papel preponderante, de ahí las características del hábitat en los castros, que no es otra cosa que un asentamiento fortificado, con una serie de elementos que facilitan su aislamiento y su defensa. Elementos como parapetos, murallas, fosos, piedras hincadas, cercados, etc. formarán parte del sistema defensivo, a la vez que le conceden gran monumentalidad al asentamiento.

Las sociedades que viven en estos asentamientos tipo castro, van a ser comunidades jerarquizadas; con una dedicación económica muy amplia, explotando todos los biótopos a su disposición, practicarán la ganadería, la agricultura, el marisqueo y la pesca, pero sin abandonar actividades como la recolección (por ejemplo de landras) o la caza. Tendrá un importante papel el comercio, la actividad minera y la metalúrgica.

El NW peninsular cuenta entre sus haberes con una gran riqueza metalífera (principalmente estaño y oro) que será codiciada desde antiguo por los pueblos del Mediterráneo, sirviendo de elementos de intercambio, al mismo tiempo que se exportaban metales, se importaban vinos, aceites, productos suntuarios, etc.

La cultura castrexa en Boiro.

Uno de los yacimientos más emblemáticos de la Edad del Hierro galaico son los Castros de O Neixón, que se encuentran en una pequeña península que desagua en el interior de la ría de Arousa; se trata de la península de O Neixón en la parroquia de San Vicente de Cespón. El conjunto arqueológico está formado por dos castros, el Castro Pequeño (VI-IV a.C.) y el Castro Grande (IV a.C.-III/IV d.C.) que fueron importantes enclaves de intercambio y comercio de mercancías. Destaca entre otras muchas circunstancias, por ser uno de los castros más antigüos (Castro Pequeno) del NW peninsular.

Las investigaciones arqueológicas se iniciaron a mediados de la década de 1920, concretamente en 1925 nada más fundarse el Seminario de Estudios Galegos (1923), recalan en O Neixón Fermín Bouza Brey y Florentino López Cuevillas, ambos pertenecientes a la élite intelectual del momento, e integrados en la prestigiosa “Xeración Nos”. Los resultados de esta intervención arqueológica, que será considerada la primera que se realice de carácter científico en el marco de la cultura castrexa, serán empleados, con posterioridad, para lo que se considera como la primera obra científica de la arqueología gallega <> (López Cuevillas y Bouza Brey, 1929). Este hecho hizo que los Castros de O Neixón fuesen el paradigma, el modelo de la cultura castrexa, que con posterioridad obligará a que gran parte de los investigadores que tratan determinados aspectos del mundo castrexo, vuelvan a excavar O Neixón para confirmar o desmentir las hipótesis de partida. Hoy en día, sigue siendo un yacimiento de obligada referencia en muchas de las publicaciones sobre la Edad del Hierro.

En la actualidad se siguen haciendo intervenciones arqueológicas con fines científicos, asumidos por el Instituto de Estudios Galegos Padre Sarmiento perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); al mismo tiempo se está ejecutando una puesta en valor del yacimiento, adecuándolo para que sea visitable; y se ha dotado de un centro de interpretación en las inmediaciones: Centro Arqueolóxico do Barbanza “Castros de Neixón”.

Otro yacimiento de interés es el Castro de O Achadizo, que se localiza en una pequeña península sita en el margen septentrional de la ría de Arousa, a una altitud de 5 metros sobre el nivel del mar; en un lugar ocupado, en la actualidad, por el pueblo de Cado da Cruz. Los trabajos de apertura de una nueva calle en 1991, hicieron que saliese a la luz parte de las estructuras habitacionales, así como un importante conjunto de restos materiales.

Existe otra serie de yacimientos castrexos en la zona de Boiro, como son el Castro de Amoureira o el Castro de Goritas, pero sin apenas tradición historiográfica, y que no han sido intervenidos arqueológicamente, salvo las prospecciones pertinentes.

Listado de castros de Boiro:

  • Alto do Castro (Vilariño)
  • O Castriño (Bealo)
  • Castro de Sandrenzo (Agro do Monte)
  • Castro de Cures
  • Castro de Runs
  • Castro de Casos do Barbanza.

 

 
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