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La antigüedad: El mundo Galaicorromano

Contexto

Mientras que en la época protohistórica el yacimiento emblemático es el castro, en la época antigua nos centraremos en las infraestructuras que flanquean nuestro territorio, concretamente nos referimos a las vías terrestres, las vías romanas.

Podemos reducir la conquista militar del noroeste peninsular a tres fases: (I) el año 137 a. C. cuando el procónsul Décimo Junio Bruto acomete la conquista militar entre el Tajo y el Duero, sometiendo la zona de Lusitania; (II) en los años

61-60 a. C., Julio César realiza una nueva campaña militar en la que somete a los territorios ubicados desde el noroeste hasta el Golfo Ártabro (rías de Betanzos, Ferrol y A Coruña); (III) entre los años 29-16 a. C. tiene lugar la conquista total del noroeste a manos de Augusto, celebrándolo con la erección de las Aras Sestianas.

Realmente, hay que matizar ciertos aspectos de la conquista militar romana, ya que las fuentes documentales de las que disponemos, exhiben cierto carácter propagandístico, relatan la conquista para realzar las jornadas bélicas de sus patrones. El contacto con el mundo romano, con el mundo mediterráneo es bastante anterior a la conquista bélica, pudiendo incluso retrotraer a la edad del Bronce, momento en el que empieza un intenso intercambio de mercancías. La romanización del noroeste va a ser distinta, de baja intensidad dadas sus características. Se trata de un proceso de aculturación, de asimilación de la cultura romana, que pasará a conocerse históricamente como la época galaico-romana, que hace referencia a esa asimilación de nuevas influencias (creencias, gustos artísticos, modos de vida, hábitat, etc.).

A Roma le interesa el control político y administrativo de Gallaecia (noroeste peninsular) para explotarla económicamente, principalmente por su riqueza mineral, concretamente por el estaño, cobre y oro; y porque se trata de una zona de paso cara a los finisterres atlánticos (el gallego, el bretón, el británico y el irlandés); en definitiva, un enclave primordial para la comunicación vía maris con fachada atlántica y cantábrica.

Para poder controlar política, económica, militar y administrativamente la zona del noroeste peninsular van a desarrollar una serie de infraestructuras que faciliten el acceso a la zona, y las comunicaciones a media y larga distancia; y van a centrar sus esfuerzos en la construcción de grandes obras públicas (vías, puentes, faros, etc.).

Durante la época galaico-romana o Antigüedad el asentamiento de la población se diversifica, se continúa ocupando los castros, se instalan en nuevos enclaves como los vici- pequeños núcleos rurales abiertos de autosubsistencia–, villaes- villas o mansiones rurales- o grandes civitas -ciudades-; todo esto responde a una serie de transformaciones económicas y a la adopción de modos de vida romanos, que varían en gran medida su ubicación y por lo tanto las características de los yacimientos de la época.

Desde el punto de vista arqueológico, quedan aún muchos yacimientos por salir a la luz, aunque en este momento no podemos indicar ninguno con fiabilidad, salvo casos novedosos en el yacimiento de O Curral (Sandrenzo) o Torta (Agañán). En el caso de las grandes obras infraestructurales podemos señalar trazados de la antigua calzada romana (con matices); pero estamos convencidos que dada la importancia de la zona desde los albores del Neolítico, cuya máxima expresión es el megalitismo, o la densidad de castros existentes, además de la importancia de la zona como vía de paso tanto para comunicarse con la zona oeste del Barbanza, como con la ría de Muros-Noia, a través del pequeño valle natural del Confurco; sólo es cuestión de tiempo que la arqueología nos enseñe los vestigios que se encuentran escondidos bajo los sedimentos del suelo.

Boiro durante la antigüedad.

El reciente descubrimiento de dos yacimientos arqueológicos en el término municipal de Boiro, datados en la Tardo- Antigüedad o Alta Edad Media, pone de relevancia a existencia de un continuo en la ocupación del territorio boirense. La localización de lo que pudieron ser dos vici- pequeños asentamientos rurales abiertos, con una naturaleza fijada en la autosubsistencia productiva- permite llenar un vacío histórico y arqueológico no solamente en la historia en la historia de Boiro, sino que ahonda en el conocimiento de estos momentos oscuros en toda la fachada norte de la ría de Arousa.

En cuanto a las infraestructuras de comunicación que tratan de vertebrar los distintos territorios, en el caso de Boiro se conserva lo que tradicionalmente se considera la calzada romana del Monte Vitres. Las distintas interpretaciones realizadas sobre esta vía consideran que se traza de un tramo de la Calzada que formaría parte de la vía XX o <<per loca marítima>>, variante de la vía XIX pero situada a lo largo de la costa atlántica del noroeste, con una extraordinaria importancia económica, definida por la intensa actividad minera, y el extraordinario papel comercial que permitía que los núcleos costeros estuviesen conectados con los núcleos interiores.

Las referencias a la calzada romana del Monte de Vitres (López Ferreiro) hacen alusión al acuertelamiento de la Legio VII Victrix en el entorno, que se fijaría en la toponimia de la zona como Castelo de Vitres. Otros tramos de esta calzada se pueden ver en Belles de Arriba y Belles de Abaixo.

A pesar de la insuficiencia de datos empíricos en estos momentos, es probable que nos encontremos ante una calzada romana fosilizada o substituida por una calzada medieval medieval. Para esta nueva interpretación nos basamos en los siguientes argumentos::

El “Castelo” de Vitres. Los restos arqueológicos conservados manifiestan que se trata de un asentameinto medieval, así como el topónimo: castelo (castillo). Es posible que el contexto de fundación del “Castelo” de Vitres sea a finales de la Alta Edad Media, momentos que corresponden con una alta inestabilidad y conflictividad política militar con las invasiones normandas, vikingas y sarracenas. En este contexto se adoptan una serie de medidas con el fin de protegerse de estos ataques, y una de ellas es la construcción de una serie de torres con fines de vigilancia, protección y defensa contra los asediadores. Como resultado de estas medidas se construyen las Torres del Oeste en Catoira, las fortificaciones de Pontesampaio o la Lanzada, y posiblemente el “Castelo” de Vitrex, que posee un amplio control visual sobre la ría de Arousa.

En relación con la <> resulta dudoso que la configuración actual sea de origen romana, desde luego puede estar fosilizando una antigua vía, pero en la actualidad parece ser una vía medieval relacionada con el resurgimiento de una economía de mercado, que va a ir acompañada de una reestructuración política y el reestablecimiento de las rutas comerciales durante la segunda mitad del siglo XII, y que se acompaña de una puesta al día de los viejos caminos y puentes. En este contexto, el rei Fernando II crea un nuevo puerto de realengo en Noia sobre 1164 para tratar de liberar al comercio exterior gallego, monopolizado por los arzobispos compostelanos.

Otra vías de comunicación que podemos considerar como una de las más antiguas del municipio, es la actual AC- 305, concretamente en el tramo de Ponte da Brea. Indiscutiblemente, nos encontramos ante un topónimo que hace alusión directa a la red viaria terrestre (Brea, Verea). No sería destacable este tramo de la vía, que quedó consagrado en época antigua, si no se tratase de una vía de comunicación prehistórica, ya que su trazado se encuentra custodiado por un importante conjunto de túmulos megalíticos desde Ponte da Brea hasta Amañecida.

Ocurrirá lo mismo con posterioridad, tanto en época medieval, que se van a utilizar las vías, en algunos casos construidas nuevas y en otros consolidadas sobre antiguos caminos; como en época moderna con la estructuración y ordenación del territorio a través de los caminos reales (Decreto de 1759 de Floridablanca), que posteriormente, a partir de 1865 se convertiría en una carretera propiamente dicha, AC- 305 dentro del proyecto de modernización del viario. De este modo, confirmamos que nos encontramos ante el aprovechamiento de una vía de comunicación desde tiempos inmemorables hasta la actualidad, ya que facilita la comunicación entre los dos márgenes de la ría de Arousa, haciéndolos así transitables.

Este tramo entre Amañecida y Ponte da Brea es además peculiar por encontrarse en su transcurso parte de la corredera francesa que debe su nombre al intento de ocupación francesa en época moderna. Otra de las particularidades del tramo es que en las inmediaciones se alza el camino que va de Bealo, topónimo que puede derivar del término viarium o vialis

 

 
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